Sacerdote

Dr. Richard Hays

Notas del mensaje



Isaías 61:10 dice: “…En gran manera me gozaré en Jehová, mi alma se alegrará en mi Dios; porque me vistió con vestiduras de salvación, me rodeó de manto de justicia, como a novio me atavió, y como a novia adornada con sus joyas…” Este pasaje nos dice de una forma muy elegante, Jesucristo fue quien estableció justicia pero al mismo tiempo fue quien nos regaló esa justicia. Éxodo 40:13 también dice: “…Y harás vestir a Aarón las vestiduras sagradas, y lo ungirás, y lo consagrarás, para que sea mi sacerdote…” En este pasaje dice que se va a ordenar a un sacerdote (en el Antiguo Testamento, un sacerdote simboliza a Jesús pero también te simboliza a ti). El sacerdote era la única persona que podía estar en la mismísima presencia de Dios sin ser juzgado, sin ser condenado; ¡Al contrario! Este hombre tenía el privilegio de estar en el lugar donde Dios mismo estaba presente y convivir con Él. Pero para que este hombre pudiera tener este privilegio debía cumplir con un proceso:


“…Y harás vestir a Aarón las vestiduras sagradas…” ¿Notas el tremendo cambio que el sacerdote obtenía? En un momento Aarón no puede entrar en la presencia de Dios, pero en el siguiente momento, al ponerse las vestiduras sagradas ya puede disfrutar de la presencia de Dios; esas vestiduras representan la Justicia de Cristo, el sacerdote se vestía con la justicia de Dios al ponerse las vestiduras sagradas. El siguiente paso del proceso por el que pasaba el sacerdote era ungirlo, después consagrarlo y por último, ordenarlo al ministerio; ¿Vemos de nuevo el orden del proceso?


1. Vestir.

2. Ungir.

3. Consagrar.

4. Ordenar al ministerio.


Probablemente este sea uno de los versículos más erróneos de la Biblia; y tal vez tú te estás preguntando ahora mismo ¿Qué? ¿Cómo un versículo de la Biblia está equivocado? ¡Pues si! Porque tú y yo venimos de un trasfondo donde nos enseñan que esa secuencia que dice éxodo (vestir, ungir, consagrar, ordenar) está equivocada, pues nos enseñaron que para que Dios pudiera ungir a alguien, esa persona primero necesita consagrarse mucho o esforzarse hasta el cansancio; después de creer esto, claro que vamos a pensar que la Biblia está equivocada, porque Éxodo 40:13 no nos dice que primero necesitamos esforzarnos mucho para que Dios nos unja. ¡Obviamente la Biblia no está equivocada! Nosotros somos los que estamos en un error al creer que Dios hará algo con nosotros sólo si nos esforzamos mucho; nuestro entendimiento no es correcto, por eso ahora vamos a ir paso por paso en el orden correcto que Dios ha establecido.


1. PASO: VESTIR: Calificarte o hacerte apto.


Dios te ha calificado, Él te ha hecho apto al enviar a su hijo Jesucristo a cumplir la ley para establecer tu legalidad. Jesús obedeció toda la ley y después tomó su obediencia y te la regaló, te la obsequió. Si Jesús logró calificar con esta obediencia entonces tú también estás calificado ¿Entiendes? Lo que ahora debes estar haciendo es darle gracias a Dios por la justicia de Cristo, pues has entendido que no necesitas consagrarte o esforzarte mucho para que Dios te unja o para que puedas tener acceso a sus recursos, o para que tengas una vida de bendición: ¡Solo necesitas creer! Si tienes fe, sencilla fe (digo sencilla porque la Biblia dice que solo necesitamos tener fe del tamaño de un grano de mostaza) podrás establecerte como justo delante de Dios, así como lo hizo el sacerdote al ponerse las vestiduras sagradas.


2. PASO: UNGIR.


Hay una consecuencia legal cuando crees que la justicia de Cristo te viste. Cuando el sumo sacerdote ya estaba vestido, tomaban un cuerno con aceite y lo derramaban sobre su cabeza. El hecho que permite que la unción de Dios esté sobre tu vida es que Él te ve tan justo como lo es Jesús, si Jesús está calificado para ser ungido, entonces tú también estás calificado para ser ungido. Y así como sucedió con Jesús, cuando el cielo se abrió sobre Él, ahora mismo, si tú lo entiendes, mientras estás leyendo esto Dios empezará a hacer venir la unción encima de ti, Él comenzará a vaciar el cuerno de aceite sobre ti.


La unción es la habilidad de Dios para que puedas cumplir su voluntad; si tú te has vestido con la justicia de Cristo eres apto para recibir la unción de Dios de una manera fuerte, contundente, palpable; tal como lo dice 1Cantar de Cantares: “De mis manos goteaba mirra o aceite”.


Romanos 8:1 dice: “…Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús…” no hay nada que te condene; ¡No te falta nada! La Biblia dice que por medio de Jesús estamos bien delante de la ley, entonces no hay nada que nos impida ser ungidos sin medida para tener la habilidad de Dios en nosotros sin medida.


Isaías 10:27 dice: “…Acontecerá en aquel tiempo que su carga será quitada de tu hombro, y su yugo de tu cerviz, y el yugo se pudrirá a causa de la unción…” la palabra hebrea que se traduce como “romper” también puede ser traducida como “podrir” la imagen que la Biblia usa para explicar este concepto (podrir) es: A un toro joven se le pone un yugo para que comience a arar, pero este toro, por ser joven, sigue creciendo, sigue desarrollándose, sus músculos siguen creciendo hasta que llega el momento en el que, con un solo movimiento el toro rompe el yugo. El yugo fue roto por consecuencia del crecimiento del toro, por su propio desarrollo, por su propia prosperidad. En ese mismo sentido, tú y yo, por ser justos, Dios derrama su unción en nosotros de tal forma que comenzamos a desarrollarnos en gran manera, comenzamos a prosperar tanto, a crecer hasta el punto que, cualquier cosa que nos detenía o cualquier yugo que nos ataba lo rompemos, cualquier barrera que nos detenía, la derribamos. La unción de Dios en nosotros nos da la habilidad para hacer su voluntad.


3. CONSAGRAR.


La unción que hoy tengo es lo que me da la habilidad de cambiar, de dejar cosas atrás; es por la unción que puedo consagrarme, pues entiendo que no puedo cambiar sin la ayuda del Espíritu Santo. Un cerdo se porta como cerdo, por SER cerdo; el ser humano vive en carnalidad y egoísmo por SER humano, pero tú y yo fuimos al calvario, morimos y resucitamos, luego nos vestimos con la justicia de Cristo y fuimos calificados como sumos sacerdotes, tal como Jesucristo mismo, y por estar tan calificados la unción que rompe el yugo ha sido derramada en nosotros; ahora, como consecuencia, somos diferentes, hemos cambiado.


A partir de hoy, cada vez que te reúnas en tu congregación y estés en medio de la alabanza, dile a Dios: “Estoy calificado para entrar en tu presencia” “Quiero más de tu presencia”. Un día yo estaba en mi parcela y me di cuenta que la hierba mala estaba muy crecida, así que la podé, a los pocos días la hierba estaba muy alta de nuevo pues no me di cuenta que cuando la podé los tallos se habían roto y las raíces habían quedado dentro de la tierra. Así que tomé una manguera y la puse en medio de la parcela y abrí la llave; la deje así alrededor de 40 minutos, cuando regresé toda la tierra estaba hecha lodo; cerré la llave y comencé a jalar los tallos de la hierba mala, sorprendentemente salían sin esfuerzo, con todo y la raíz. Por estar mojada la tierra todas las raíces salían con facilidad: Raíz de amargura, de rencor, etc.


4. ORDENARLO AL MINISTERIO.


Estamos listos para desempeñar cualquier actividad o responsabilidad que se nos dé. Éxodo 29:29 “…Y las vestiduras santas, que son de Aarón, serán de sus hijos después de él, para ser ungidos en ellas, y para ser en ellas consagrados…” Este versículo dice: Para que los hijos de Aarón sean diferentes también les vestiremos con las vestiduras sagradas; luego les ungiremos y, por ende, cambiaran también y así harán algo útil y valioso en sus vidas.


¡Realmente esto es palabra de Dios para tí!

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