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El timbre de la voz de Dios

Dr. Richard Hays

Notas del mensaje



PROFUNDA PAZ


En el Antiguo Testamento dice que el sacerdote tenía un pectoral y en el pectoral había dos piedras: El Urim y el Tumim. Cuando el rey o alguna persona importante necesitaba pedirle dirección a Dios, venia ante el sacerdote y formulaba sus preguntas de tal manera que la respuesta fuera Sí o No. El sacerdote se presentaba ante Dios con la pregunta del rey y, si brillaba el Urim, la respuesta era Sí, pero si brillaba el Tumim, la respuesta era No.


Esta era la forma como Dios dirigía a su pueblo en aquel tiempo. 1° de Corintios 10 dice que los sucesos del Antiguo Testamento incluyen verdades simbólicas:


Mateo 18:16; 2° Corintios 13:1; Hebreos 10:28 Éxodo 28:15

El sacerdote del Antiguo Testamento te simboliza a ti, pues tú eres un sacerdote; tú tienes una relación con Dios, puedes entrar en su presencia para hablar con Él. Dios estaba CON el sacerdote y ahora Dios está EN TI. Tú no tienes un Urim o un Tumim, pero Filipenses 4:7-9 dice: “…Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. Lo que aprendisteis y recibisteis y oísteis y visteis en mí, esto haced; y el Dios de paz estará con vosotros…” Pon tu voluntad o tus deseos a un lado y preséntate delante de Dios con tus preguntas. Tu meta no debe ser intentar convencer a Dios que te de lo que tú quieres, sino conocer la voluntad de Dios para ti. Hace un tiempo un amigo mío se presentó delante de Dios y le dijo, me están ofreciendo tres trabajos:


1. Como ingeniero eléctrico y muy buen sueldo.

2. Un trabajo con un buen sueldo.

3. Como asistente del Director de una empresa, pero no buen sueldo.


Entonces mi amigo puso su voluntad y su gusto a un lado y le preguntó a Dios ¿Cuál de estos tres trabajos quieres para mí? Y oró por el primer trabajo en el que ganaba mucho dinero, pero mientras oraba no tuvo paz en su corazón, entonces comenzó a orar por el segundo trabajo y tampoco tuvo paz en su corazón, así que, oró por el tercer trabajo, en el que le pagaban menos y mientras oraba se sorprendió porque la profunda paz de Dios gobernó su corazón. Mi amigo se estaba dando cuenta de que la voluntad de Dios era que tomara el trabajo menos pagado; y él obedeció. Tomó el trabajo como asistente del Director de una Comisión de Electricidad. Pasaron los meses y después de haber cumplido un año en este trabajo, fueron a comer y mientras estaban comiendo, de repente, el Director recuesta su cabeza dentro de su plato y muere.


Todos estaban preocupados y se preguntaban ¿Ahora quién va a dirigir la Comisión? Y alguien dice: “Pues aquí tenemos a este muchacho, ha estado un año con nosotros; solo tiene 22 años, pero mientras que encontramos un Director, que él se haga cargo”. Lo instalan como Director provisional, pero en unos meses destacó tanto que lo dejaron a él como el Director de la Comisión de Electricidad.


Dios era el único que sabía que el Director iba a morir. Mi amigo decidió obedecer a Dios y pudo ganar mucho más dinero que el que le ofrecían en los otros trabajos y tuvo muchas más oportunidades de las que él se pudo imaginar.


Esta forma de hablar (paz en el corazón), Dios la usa mucho para darnos dirección.


VOZ AUDIBLE


Isaías 30:21 dice: “…Entonces tus oídos oirán a tus espaldas palabra que diga: Este es el camino, andad por él; y no echéis a la mano derecha, ni tampoco torzáis a la mano izquierda…” La voz audible de Dios la puedes escuchar como si alguien te hablara a tus espaldas, pero su voz es suave, por ello se simboliza al Espíritu Santo como una paloma; si hay mucho ruido se espanta. 1° Reyes 19:11-12 dice: “…Él le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto. Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado…” La voz de Dios es como un silbo apacible; Si eres una persona ruidosa necesitas aprender a estar tranquilo para que puedas escuchar la voz de Dios; pues su voz es suave.


Muchas veces, mientras estoy hablando con Dios, surgen pensamientos de en medio de mí y flotan hasta mi cabeza y yo me pregunto ¿Este pensamiento nació en mi espíritu o nació en mi cabeza? Yo puedo tener muchos pensamientos buenos, pero que sean buenos no quiere decir que sean de Dios para mí. Yo solamente obedezco a la voz de Dios que percibo con mi espíritu, pues es allí donde mora el Espíritu de Dios.


SUEÑO S, VISIONES Y PROFECÍAS


En Números 12:6-8 Dios dice que solo a Moisés le habló Cara a Cara y a todos los demás les habló en sueños, visiones y enigmas. Hay visiones que son enigmas; es decir, que tienen una verdad (o interpretación) que no es obvia. La mayoría de las veces estas visiones son como una imagen que está dentro de tu espíritu y que sube a tu mente. Tú puedes ver los elementos de tu visión y los puedes describir con tus palabras. Hay sueños que tienes de parte de Dios y en tu sueño puedes encontrar elementos simbólicos que necesitas comparar con los simbolismos de la Biblia para interpretar tu sueño. Hace tiempo una chica de la iglesia se me acercó y me dijo: Yo tengo un sueño donde veo a un joven que conozco y luego me veo las manos llenas de sangre ¿Qué significa? Yo leí Ezequiel 33:5-7 “…El sonido de la trompeta oyó, y no se apercibió; su sangre será sobre él; mas el que se apercibiere librará su vida. Pero si el atalaya viere venir la espada y no tocare la trompeta, y el pueblo no se apercibiere, y viniendo la espada, hiriere de él a alguno, éste fue tomado por causa de su pecado, pero demandaré su sangre de mano del atalaya. A ti, pues, hijo de hombre, te he puesto por atalaya a la casa de Israel, y oirás la palabra de mi boca, y los amonestarás de mi parte…” Y le dije: Dios te está dando la responsabilidad de cuidar a este muchacho porque lo va a demandar de tus manos.


Estos son los aspectos del timbre de la voz de Dios. Y quiero concluir estos puntos con la siguiente ilustración: Un señor estaba sentado en el porche de su casa y estaba escuchando las noticias. De pronto sale una alerta: “Están por venir lluvias muy fuertes como diluvios, todas las personas deben salir de sus hogares y buscar refugios en terrenos más altos”. Cuando el hombre escucha esto, se levanta, se arrodilla y le dice a Dios: “Yo sé que todas estas lluvias van a llegar pero te pido que me salves de este diluvio” y cuando terminó de orar se levantó. Comenzó a llover mucho; pasó por su casa un hombre en una camioneta y le gritó: “Vámonos, están subiendo mucho las aguas” a lo que él contestó: “No, yo he orado, ¡Dios me va a salvar!” al rato pasa otro señor en un tractor con un remolque que estaba usando para rescatar personas, las aguas han subido de nivel. El hombre del tractor le grita: “Vámonos, las aguas están subiendo mucho” Las aguas estaban ya entrando al porche de la casa del hombre, pero contesta: “No, yo he orado, ¡Dios me va a salvar!”. El agua ha subido tanto que él necesita subirse a su techo para mantenerse a salvo y en eso pasa alguien en una lancha y le grita: “Vámonos, el agua está subiendo demasiado” Y el hombre contesta: “No, yo he orado; ¡Dios me va a salvar!”. Las aguas han llegado al techo donde se encontraba este hombre y pasa un helicóptero y le grita: “Vámonos” y le lanzan una escalera de hilo y le dicen: “Sube, el agua va a subir más” y él contesta: “No, yo he orado, ¡Dios me va a salvar!”. El agua sube tanto que el hombre muere ahogado; va al cielo y le dice a San Pedro (supuestamente) “¡Mírame!, morí en un diluvio; pero yo había orado a Dios y le pedí que me salvara ¡Y nada sucedió!” San Pedro saca el archivo y le dice: “Mira, enviamos una camioneta, enviamos un tractor, enviamos una lancha, enviamos un helicóptero… ¿Qué más querías?”


Es posible que esta ilustración te de risa, pero lo que quiero que entiendas es: Dios te ha dado la Escritura (la Biblia), te ha dado una conciencia, te ha dado el testimonio del Espíritu, te ha dado su voz, Dios te ha dado sueños, visiones, enigmas y también te ha dado la profunda paz… ¿Qué más quieres? Yo no te estoy preguntando si te gusta la manera en que Dios habla, te estoy diciendo: ¡ESTA ES LA MANERA EN QUE DIOS HABLA! Si quieres escuchar la voz de Dios, tú tendrás que hacer los ajustes necesarios para estar sensible a Él:


*Conocer más las Escrituras.

*Que tu conciencia sea sensible.

*Reconocer el testimonio del Espíritu.

*Usar la profunda paz.

Usa estos recursos para que puedas conocer más a Dios y disfrutar una relación con Él.

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