El mayor de los mandamientos

Claudia Ramírez S.

Notas del mensaje



Para nosotros que estamos en Cristo, que vivimos en la gracia y el favor de su mérito, los mandamientos de Dios siguen siendo vigentes.


Un día, entre los escribas, fariseos y los saduceos estaban haciéndole preguntas a Jesús buscando ponerle una trampa para que él dijera algo equivocado y así poder arrestarlo y uno de ellos le preguntó:


Mateo 22:36-37

'—Maestro, ¿Cuál es el mandamiento más importante de la ley? Jesús le dijo: —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente.” ' Jesús está citando

Deuteronomio 6:4-5

'»¡Escucha, Israel! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor . ''»Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. '


Jesús considera este mandamiento como el primero y más importante de todos. 'Ama al Señor' En el verbo amar están incluidos otros verbos que especifican las formas en las que debemos asumir nuestro amor por el Señor.


Estos verbos los encontramos en Deuteronomio 10:12:

'»Y ahora, Israel, ¿Qué requiere el Señor tu Dios de ti? Solo requiere que temas al Señor tu Dios, que vivas de la manera que le agrada y que lo ames y lo sirvas con todo tu corazón y con toda tu alma. '


Por lo tanto, amar a Dios implica:

1º. Temer al Señor


El temor del Señor en sentido bíblico es una actitud de profundo respeto hacia él. Es tener consciencia de su presencia, es saber que Él está en nosotros y con nosotros y que todo lo ve. 'Tener temor de Dios' no es lo mismo que 'tenerle miedo a Dios'. El temor de Dios está ligado al amor que le tenemos, si no lo amamos de verdad no podremos tener temor de él. Temer a Dios es conocerlo, saber lo que piensa, lo que quiere y lo que no quiere para que siempre decidamos hacer lo que le agrada, no porque tengamos miedo de ser expuestos por él y ser avergonzados; sino porque hemos decidido someternos reverentemente a Él.


Después de que el pecado entró en el mundo, los pueblos del antiguo testamento tuvieron que vivir con miedo a Dios porque entendían que sus actos tenían consecuencias y que la ira santa de Dios podía venir en contra de ellos.

En Deuteronomio 9:9-19 (Moisés en el monte con Dios recibiendo las tablas de la ley mientras el pueblo hace un becerro de oro) Es clara la diferencia entre lo que Moisés tiene por Dios y lo que el pueblo siente por Dios; Moisés teme a Dios, el pueblo de Israel tiene terror de Dios. Moisés busca agradar a Dios y el pueblo sólo busca evitar las consecuencias de la ira de Dios.


En la cruz, Jesús recibió todas las consecuencias de la justicia de Dios, en él fue descargada su ira santa pues todas las consecuencias de nuestros pecados cayeron sobre É. Es por eso que los que estamos en Cristo ya no tenemos terror de la ira de Dios porque por fe y por gracia hemos recibido perdón de pecados y fuimos vestidos con la Justicia de Jesús que nos lleva a vivir todas las bendiciones que le corresponden a quien ha obedecido 100% la ley. Por medio de Cristo tenemos acceso ante el trono de la Gracia para recibir el oportuno Socorro. Por medio de Cristo podemos acercarnos confiadamente a Dios.

Pero parece que todos estos accesos que obtenemos tan sencillamente por fe nos han hecho olvidar que al perder el terror que teníamos a Dios recuperamos el temor que debemos tener por Dios.


-Escucha, Comunidad Cristiana Internacional! El Señor es nuestro Dios, solamente el Señor . ''»Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con todas tus fuerzas. '

- Y ahora, Comunidad Cristiana Internacional, ¿qué requiere el Señor tu Dios de ti? Solo requiere que temas al Señor tu Dios, que tengas conciencia de su presencia contigo y en ti y que vivas cada minuto honrándolo, respetándolo sabiendo que él te ve, no por miedo a ser expuesto, exhibido y avergonzado, sino porque que su palabra tiene un gran valor para ti. Él quiere que lo ames tanto que lo busques para conocerlo, para descubrir cómo piensa, que quiere que hagas y que no hagas y que eso sea lo que dirija cada día de tu vida.


1º. Obedecer a Dios - Vivir de la manera que a Dios le agrada


La obra de Cristo nos hace estar bien delante de Dios pues nos regala los beneficios que obtuvo para nosotros a través de su obediencia y su vida perfecta. Esta es la razón por la que nada de lo que hago lo hago con el afán de lograr ser agradable delante de los ojos de Dios pues Cristo estableció eso una vez y para siempre por medio de su manto de Justicia que nos cubre. Su mérito (Mérito = Derecho de recibir algo por lo que uno ha hecho) es nuestro olor, así que cuando Dios nos ve, ve a Cristo en nosotros.


Gálatas 5:2-4

'¡Presten atención! Yo, Pablo, les digo lo siguiente: si dependen de la circuncisión para hacerse justos ante Dios, entonces Cristo no les servirá de nada. Lo repito: si pretenden lograr el favor de Dios mediante la circuncisión, entonces están obligados a obedecer cada una de las ordenanzas de la ley de Moisés. Pues, si ustedes pretenden hacerse justos ante Dios por cumplir la ley, ¡han quedado separados de Cristo! Han caído de la gracia de Dios. '


Todo lo que hagamos en nuestros propios fuerzas por agradar a Dios nos es contado como esfuerzos u obras muertas y entonces, para lograr justos ser Justos, tendremos que cumplir toda la ley. Gálatas 5 sigue diciendo que es por medio de la fe en Jesucristo que podemos ser justos delante de la ley, no porque nosotros la hayamos cumplido toda, sino porque Jesús la cumplió en mi lugar.



Romanos 10:4

'Sin embargo, Cristo ya cumplió el propósito por el cual se entregó la ley. Como resultado, todos los que creen en él son hechos justos a los ojos de Dios. '


Pero esto no quiere decir que ahora puedo vivir bajo mi propio criterio, mis reglas o deseos. Porque no obedezco a Dios por buscar ser agradable delante de él, lo obedezco por amor.

Si pertenezco a Dios, si he decidido amarle entonces viviré cada día de mi vida como a Él le agrada.


Judas 1:4

'Les digo esto, porque algunas personas que no tienen a Dios se han infiltrado en sus iglesias diciendo que la maravillosa gracia de Dios nos permite llevar una vida inmoral. La condena de tales personas fue escrita hace mucho tiempo, pues han negado a Jesucristo, nuestro único Dueño y Señor. '


12-13

'Cuando estos individuos participan con ustedes en sus comidas de compañerismo —las cuales conmemoran el amor del Señor—, son como arrecifes peligrosos que pueden hacerlos naufragar. Son como pastores que no tienen vergüenza y que solo se preocupan por sí mismos. Son como nubes que pasan sobre la tierra sin dar lluvia. Son como árboles en el otoño, doblemente muertos, porque no dan fruto y han sido arrancados de raíz. Son como violentas olas del mar que arrojan la espuma de sus actos vergonzosos. Son como estrellas que han perdido su rumbo, condenadas para siempre a la más negra oscuridad. '


17-19

'Pero ustedes, mis queridos amigos, deben recordar lo que predijeron los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Ellos les advirtieron que en los últimos tiempos habría gente burlona cuyo objetivo en la vida es satisfacer sus malos deseos. Estos individuos son los que causan divisiones entre ustedes. Se dejan llevar por sus instintos naturales porque no tienen al Espíritu de Dios en ellos. '


1 Juan 3:6

'Todo el que siga viviendo en él no pecará; pero todo el que sigue pecando no lo conoce ni entiende quién es él. '


1 Juan 3:24

'Los que obedecen los mandamientos de Dios permanecen en comunión con él, y él permanece en comunión con ellos. Y sabemos que él vive en nosotros, porque el Espíritu que nos dio vive en nosotros.'


Porque somos de Él, porque le amamos vivimos conforme a su palabra, vivimos honrando su nombre dónde nos ven y dónde no nos ven.

Esta forma en que Dios quiere ser amado por nosotros, no es complicada ni difícil, mucho menos imposible. Podemos darle ese amor en respuesta al amor que Él nos manifestó primero.


Deuteronomio 30:12-14 y Romanos 10:8

«El mensaje está muy al alcance de la mano, está en tus labios y en tu corazón» .


Volvamos nuestro corazón a Dios, volvamos a fijar nuestra mirada en él; volvamos a nuestro primer amor. Ese amor que nos lleva a buscar complacer a Dios en todo lo que él quiera, el amor que nos lleva a tener alto valor por su palabra y es por medio de ella que conducimos cada una de nuestras acciones tanto en público como en privado.

La Justicia de Cristo nos ha hecho agradables delante d Dios, y mi amor por Dios me lleva a vivir cómo a él le agrada.

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