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En
la década de los 90, Dios comenzaba a poner en
mi corazón que iba a llegar un gran mover del Espíritu
Santo al país de México, sentí dos
cosas muy específicas en el corazón de Dios
mientras que se acercaba ese tiempo.
Primera: si hubiera alguien que enseñara en cómo
moverse en lo sobrenatural, en los dones del Espíritu
Santo y en la esencia del ministerio profético,
podríamos experimentar ése tremendo mover
de Dios. La esencia del ministerio profético, es
lo que Jesús decía en Juan 5:19,es poder
percibir lo que el Padre esta haciendo en la tierra, nación,
región o iglesia y unirse, abocar y desarrollar
esta iniciativa del Padre.
Segunda: en el corazón del Padre acerca de este
Congreso, sentí la preocupación por los
que no sabrán usar el poder de Dios, los dones
y el ministerio profético. Cuando Dios comienza
a moverse sobrenaturalmente, nunca falta que la ignorancia,
la carnalidad o el mismo diablo, que busca desviar los
propósitos de Dios a través de sus manifestaciones
sobrenaturales.
Entonces nuestra meta en el Congreso "Profetas
Levantaos" ha sido ayudar a percibir lo que el
Padre está haciendo en México y en el mundo
y capacitar a otros para poder percibirlo.
Sentí la gran necesidad de establecer la revelación
para que el río fluya dentro de su cause y no se
desborde. Entonces estos han sido los enfoques mayores,
de lo que está sucediendo en "Profetas Levantaos".
Hemos percibido tres épocas distintas en las iniciativas
del Padre a través de la vida del Congreso.
1.- Doctrina y el Ministerio Profético.
La meta de Dios en la primer época era que entendiéramos
doctrina, para que por fe el cielo se abriera y al lluvia
del Espíritu Santo cayera sobre nosotros.
2.- Facilitar la Restauración del Ministerio
Profético y Apostólico.
Estos se han abierto y hemos experimentado un fuerte derramamiento
del Espíritu Santo en nuestra congregación
con obvias manifestaciones sobrenaturales del Espíritu
Santo. Estos fenómenos no solo han sucedido entre
nosotros, sino que iglesias a través de todo el
mundo han experimentado lo mismo.
3.- Justicia.
Como dice en Levítico 26:3 y 4 si hay obediencia
(justicia imputada) habría lluvia, si hay lluvia,
la tierra rendirá su fruto. Como sucede en lo natural
cuando la lluvia cae, todo crece. A través de esa
tremenda lluvia del Espíritu Santo, en nuestra
iglesia hemos visto gran manifestaciones de señales,
prodigios, repartimientos de dones del Espíritu
Santo. Hemos visto familias restauradas y sanadas, graves
enfermedades desaparecer, nuevos puestos de trabajo ofrecidos,
nuestra gente ascender a posiciones de influencia a través
de nombramientos. Además de lo económico,
hemos visto en otros, manifestaciones sobrenaturales a
través de sus vidas, nadie de los que han creído
han sido dejados afuera.
¡El Reino de Dios manifestado!. Siempre queremos
ayudar a líderes a percibir y participar en la
verdad de lo que Dios está haciendo en la nación,
América Latina y el mundo. Para eso estamos llamados,
a servir a los propósitos de Dios.
Richard Hays |